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LA NUEVA APUESTA DE GASTRONOMÍA PARA UNIVERSITARIOS PAPALOTE - Fusion Food

LA NUEVA APUESTA DE GASTRONOMÍA PARA UNIVERSITARIOS PAPALOTE - Fusion Food
Noviembre 04, 2018
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"En pleno corazón de la Universidad de los Andes, en Bogotá, se encuentra un pequeño local en el cual una pareja de bogotanos han depositado sus ahorros, esfuerzo y tiempo para sacar adelante un concepto donde unas masas hojaldradas se han convertido poco a poco en el plato sensación para los universitarios de la zona. Con tan solo 29 y 25 años, Lina Medina y Felipe Toledo construyen día a día un proyecto de vida basado en un producto sencillo pero muy atractivo al cual han denominado como “Papalote”, y que hoy exponen de manera orgullosa en esta sección dedicada a resaltar el talento joven de la gastronomía colombiana."


Por: Comunicación Digital Levapan.


La pasión por la gastronomía ha llevado a que Lina Medina y Felipe Toledo, además de ser esposos, conformen una dupla con mucho talento en la cocina.


Revista Pan Caliente:

¿De dónde nace Papalote?

Lina Medina: La idea comenzó a gestarse 4 años atrás, momento en el cual tanto Felipe como yo nos quedamos sin trabajo. Ante esto, publiqué un anuncio en Facebook pidiendo una oportunidad en cualquier sector. Un amigo vio la publicación y me dijo: “te tengo dos opciones; ventas en una cadena multinivel o meseros en el restaurante de mi esposa”. Sin pensarlo decidimos trabajar en el restaurante. Allí nos dimos cuenta que Felipe era más tímido por lo que prefirió ir y aprender cosas en cocina mientras yo atendía la clientela. Realmente ese fue el inicio de nuestro proyecto a futuro de tener nuestro propio negocio.


RPC: Pero, mientras trabajaban ¿estudiaban gastronomía o algo relacionado?

Felipe Toledo: No. El conocimiento fue 100% empírico. Eso sí, en mi caso, tan pronto entré a la cocina supe que la gastronomía era una pasión. Lo mejor eran los comentarios que los clientes le hacían a Lina “el plato quedó muy rico”, “volveremos para probar más”. De allí extrajimos además de conocimiento, mucha inspiración en comida fusión.


RPC: ¿Cuánto tiempo duraron allí y qué siguió para ustedes en su camino de emprendimiento?

LM: En La Lunería duramos un año y medio, para luego irnos a trabajar, bajo una mejor oferta, a un autoservicio de comida tradicional. Estando allí, Felipe conoció a una cocinera que lo llevó a trabajar en el Hotel Tequendama. Allí duró casi 3 años, pasando por todos los puestos e incluso llegando a conformar parte del equipo de la cocina VIP. Después lo mandaron como jefe de cocina al Ministerio de Defensa, a la Fiscalía General, entre otros. Mientras tanto, yo trabajaba como diseñadora de interiores (carrera que estudié), asesorando obras grandes y pequeñas a nivel de acabados arquitectónicos.


RPC: Viendo que Lina cogió otro rumbo, ¿cómo fue su retorno al mundo gastronómico?

LM: A pesar que yo trabajaba en el mundo del diseño, los fines de semana invitábamos a la familia y a los amigos a nuestro apartamento para que probaran cosas que nos inventábamos. Felipe aprendió mucho de su paso por el Tequendama y yo, por cosas de la vida, me quedé sin trabajo. Entre los dos, montamos un primer negocio; una hamburguesería en sociedad con otras personas. Sin embargo, la sociedad no funcionó y decidimos vender las recetas y nuestra participación accionaria. A partir de allí comenzó la recta final para consolidar lo que es hoy en día Papalote.


RPC: ¿Y cómo fue eso?

FT: Después del Tequendama, encontré trabajo en la misma plazoleta de comida donde hoy está ubicado Papalote, esa vez en una parrilla argentina. Estando allí vi que un local cercano se había quedado sin cocinera, por lo que estando Lina sin trabajo le comenté sobre la oportunidad. Sin pensarlo ella fue, y gustó. Tenía que hacer alitas, entre otras cosas. Montar un negocio propio siempre había estado dentro de nuestras prioridades, por lo que un día el negocio donde trabajaba Lina se puso en arriendo. De inmediato hablamos con mi cuñado, Amilkar Medina, quien invirtió el dinero para hacernos al local.


RPC: ¿Qué tan complejo fue este paso al emprendimiento?

LM: Más que todo, los tropiezos los encontramos con temas de documentación. Abrir un negocio en un lugar tan cercano a la Universidad demanda de mucho requerimiento por el nivel de personas que estudian allí. De resto, no ha sido complejo; nos gozamos cada momento y lo mejor es el modelo de trabajo pues aquí se abre a las 11 am y se cierra a las 4 pm, no se trabajan los fines de semana y lo mejor es que manejamos nuestro propio tiempo.


RPC: ¿Y de donde salió la oferta de la carta?

FT: Queríamos impactar con algo diferente, un producto muy rico. Somos mucho de salir a probar, por ejemplo la salsa de Jack Daniel´s de Fridays, nos gustó tanto que hicimos nuestra propia versión; la limonada de coco de Crepes and Waffles, entre otros. Los platos y las recetas son el resultado de la experiencia de nuestros trabajos y de la labor de campo que nos planteamos antes de abrir que fue la de conocer y probar la mayor cantidad de cosas en restaurantes y zonas de alto flujo de personas.


RPC: ¿Cuál creen que es la clave del éxito en un negocio como el suyo?

LM: Si queremos que nos vaya bien, lo mejor es desearles a todos los que estamos en la misma plazoleta de comidas lo mismo. Nuestra receta se basa en el amor con el que hacemos las cosas. También la composición y el sabor de un plato: le apostamos a un 50% de presentación y el otro 50% al gusto.

Los papalotes son una masa de harina de trigo, rellenas de: camarones mango queso; champiñón, espinaca queso. También los hay con nutella, fresa, queso o arequipe y queso.
 



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