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Revista Pan Caliente

Casos de éxito de las panaderías durante el COVID-19

Casos de éxito de las panaderías durante el COVID-19
Abril 21, 2020
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"El pan continuará siendo parte de los hábitos alimenticios de los consumidores alrededor del mundo, como lo ha sido por siglos, pero el oficio de los panaderos no volverá a ser el mismo después del Covid-19."


Por: Comunicación Digital Levapan.


El concepto de las panaderías de antaño, los procesos, las herramientas y la experiencia que se le brindaba al cliente en el espacio físico, se transforma para cumplir las necesidades del mercado, que van orientadas hacia el uso de herramientas digitales y los domicilios. Quien no entienda este cambio, será muy difícil que pueda alcanzar el éxito con su negocio. Por eso, solo aquellos que acepten el reto, se modernicen, busquen la eficiencia, mejoren el producto y piensen como empresa que necesita mejorar su mercadeo, publicidad, finanzas y contabilidad; podrá sobrevivir a la crisis.


“La llegada del virus fue una situación muy crítica para el sector. Nos tocó tomar decisiones que no teníamos contempladas como vender por ventanilla y domicilios. Sin embargo, nuestra primera motivación fue pensar en que la panadería es un producto de primera necesidad y depende de nosotros evitar la escasez de alimentos. No ha sido fácil porque jamás pensamos que la panadería se dedicaría a los domicilios, pero ha sido una transición que nos ha tocado entender. Por eso, hemos trasladado nuestra experiencia a las redes sociales como Instagram, Facebook y WhatsApp. También estamos construyendo un sitio web para la venta en línea y para facilitar la toma de pedidos”, asegura Marion Lafosse, manager de marca de Mistral.




Aun así, estos no fueron los únicos cambios que implementaron. El concepto que tenían de Mistral lo reinventaron ofreciendo un nuevo portafolio que no solo tiene la propuesta de panadería, sino productos congelados para el hogar como sopas y proteínas, las cuales el cliente solo debe calentar al horno o al baño de maría para poder consumirlas. Esta diversificación de productos les ha permitido aumentar sus ventas.


Otras panaderías, como Artesa de Juan Manuel Martínez, han decidido implementar otras medidas adicionales para poder mantenerse a flote. “Lo primero que hemos hecho es reorganizarnos. Nosotros trabajábamos todos los días del año, las 24 horas. Con esta contingencia no podíamos seguir laborando a este ritmo, por lo que empezamos a trabajar solo tres días a la semana; e hicimos acuerdos con los proveedores y clientes para poder realizar las entregas a nivel institucional en estos tres días. Luego, al ver que esta crisis se va mantener durante todo el año, empezamos a desarrollar nuevas alternativas. Creamos un canal de domicilios y reforzamos nuestra comunicación, profesionalizando nuestras redes sociales, con el fin de llegarles a nuevos consumidores que están en el mercado B2B y B2C”, afirma.




Por eso, para él la ignorancia no es una excusa para no empezar a utilizar estas herramientas. Equivocarse tampoco lo ve como un problema. Simplemente, considera que es un ejercicio de arriesgarse e intentarlo para poder continuar en el mercado. Sobre todo, porque estas plataformas no requieren de una gran inversión, pero sí les puede traer grandes beneficios a los panaderos en este momento en el que el consumidor no puede asistir a los establecimientos.


Sin embargo, es importante no olvidar capacitar al personal en el uso de estas herramientas, ya que como afirma el propietario de la panadería María Bonita, Eddie Arrieta, el principal reto que ha dejado el COVID 19 a la industria ha sido buscar nuevas formas de comercializar los productos. Por lo que los trabajadores de las panaderías deben saber utilizar estos instrumentos para captar nuevos clientes y mejorar las ventas.


Por otro lado, también está el consumidor. Con el COVID 19 se hace necesario intensificar las medidas de limpieza y manipulación de alimentos para generar mayor confianza en el cliente. A la vez, que se hace indispensable conectarse de otra manera con el comprador, ya sea de manera virtual o por medio de los empaques, para mantener las ventas.




“Nosotros construimos una base de datos de nuestros clientes y les preguntamos por WhatsApp sobre qué tipo de productos estaban interesados en consumir durante esta cuarentena. Los segmentamos y cada vez que sacamos el producto que les gusta, inmediatamente se los ofrecemos, entonces casi siempre nos compran. Por otro lado, también hacemos publicaciones por Instagram para antojar a las personas de nuestros productos, lo cual ha tenido muy buenos resultados. Nuevos clientes nos han contactado, lo que significa que estas herramientas sí funcionan. El empaque y la presentación del producto, igualmente, nos ha traído nuevos consumidores quienes se han visto atraídos con nuestra experiencia”, afirma Luisa Garcés, propietaria de la panadería Caprichos de Crispeta ubicada en Medellín.


Esta misma estrategia la ha implementado Jhonatan, propietario de la panadería Tasty, quien ha armado un grupo de difusión en WhatsApp con los clientes potenciales para venderles sus productos por este medio. Mientras que Gian Duri, propietario de la panadería La Suiza de Manizales, ha enfocado sus esfuerzos en promocionar los domicilios propios y en capacitar al personal para esta nueva función.




Lo que refleja que el coronavirus ha sido una oportunidad para que muchos negocios se renueven. “Ninguna empresa se esperaba algo así. Nosotros somos una panadería que le vende pan a los hoteles y viendo todo lo que estaba pasando, tuvimos que cambiar nuestro modelo de negocio. Lo que estamos haciendo ahora es ofrecer por medio de las redes sociales y el voz a voz, dos productos estrella: una canasta de panes que traen 30 productos entre salados y dulces, y una torta de cinco porciones para compartir. Sin embargo, lo más duro de este cambio, ha sido la logística. Por eso, le pedimos a nuestros clientes que hagan sus pedidos con anticipación para poder tener el producto fresco y que llegue al horario que desean”, afirma Tatiana Olarte, administradora de la panadería Le Petit.


Para José Iborra, propietario de la panadería artesanal PanPillón, esta contingencia ha sido, en cambio, un proceso de readaptación. De conocer las redes sociales y de adentrarse a nuevas plataformas como YouTube o los Live´s que permiten sacar a flote la creatividad de los empresarios y fidelizar a los clientes con contenidos innovadores. Esta será la manera de diferenciarse de la competencia de ahora en adelante.


Por eso, a pesar de que la panadería no es un sector muy activo con las plataformas digitales y del delivery, ya que nunca había visto la necesidad de adentrarse en este mundo, llegó el momento de reinventarse. Cambiar el chip y brindarse la oportunidad de explorar el mercado desde otras perspectivas. Innovar no solamente desde el producto, sino también en el uso de la tecnología, las formas de publicitarlo y de ofrecerlo al cliente donde quiera que esté. La virtualidad no es negativa, es una nueva forma de interactuar con el cliente. El error está en volver hacer lo de antes e ignorar que el modelo de consumo ha cambiado definitivamente. Por eso, si quiere seguir creciendo y obteniendo ingresos con su panadería, hay que adaptarse a él y aprender.


 



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